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01.07.2017
La primera en primera: una mujer preside al uruguayo Rampla Juniors

Isabel Peña se convirtió en la única mujer en presidir un club de primera división en la historia de la liga uruguaya de fútbol. A los 70 años, esta modista, fanática de la pelota, dirige los destinos del modesto Rampla Juniors que, afirma, es "una religión".

Isabel vive a tres cuadras del estadio de Rampla, en el popular barrio del Cerro, una zona elevada del oeste de Montevideo. En una mañana fresca de junio recibe a la AFP en su lugar preferido: la tribuna desde donde alienta cada fin de semana al equipo del que es hincha desde que nació.

Las banquetas verdes y rojas -los colores del conjunto 'Picapiedra'- tienen una característica especial: además de dar al gramado ofrecen una de las mejores vistas a la bahía y al puerto de Montevideo.

"Tenemos una barra (grupo de amigos hinchas de Rampla) y nos juntamos siempre acá", explica.

Confiesa que es apasionada al punto de gritar desde las tribunas, por eso no le gusta ir a los cómodos palcos, aunque su nueva posición dentro de la directiva del club se lo marcaría.

Siempre colaboró con el club de sus amores, y participó en la organización del fútbol femenino en la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF). Siempre fue hincha. Su familia ya lo era. Así que tras su 'investidura', nada cambió.

"Rampla es una religión, no hay otro sustantivo que ese, una pasión", dice con una sonrisa. "Sufrimos día a día, estamos pendientes de todo lo que pueda pasar dentro del plantel, y fuera", explicó, para destacar "el amor que le brindan (los hinchas) a la institución".

Ejemplo de ello fue la colaboración de los socios que el año pasado contribuyeron para que el club, que no tenía dinero para comenzar el campeonato uruguayo, pudiera ponerse al día en sus cuentas y transitara el torneo.

Rampla "se lleva tan adentro que la gente por la institución, por los colores, da todo lo que pueda. Brinda a nivel humano, también económico (...). La gente del barrio, aún sin poder adquisitivo" dona algo para el club, explica Isabel.

Es que Rampla es el típico club de barrio que nutre la historia del fútbol uruguayo: hinchas, socios, vecinos, tradición que pasa de padres a hijos. La pasión es tanta, que las cenizas de muchos hinchas están enterradas detrás de los arcos.

AFP

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